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Lunes, 5 de octubre de 2026 Edición 4 · octubre 2026

El periódico de las cosas buenas

Música · Esperanza

Dos tiempos, un piano

Él tenía 65 años y había tenido que dejar de tocar. Ella tenía 9 y apenas se atrevía a cantar delante de otras personas. Un piano cubierto en una iglesia hizo que sus caminos se cruzaran.

Redacción BONITAS NOTICIAS · · Cultura · Edición 4
Manuel, sentado al piano, choca la mano con Triana durante una actuación en la Iglesia de San José Obrero
Manuel y Triana durante una actuación en la Iglesia de San José Obrero. Imagen: Dos tiempos, un piano.

La música que unió a Manuel y Triana.

Manuel había dedicado buena parte de su vida a la música. Pianista y compositor, tocar formaba parte de su identidad hasta que una distonía focal, un trastorno neurológico que puede afectar a los músicos y alterar el control preciso de determinados movimientos, comenzó a impedirle tocar como antes. Llegó un momento en que tuvo que dejarlo.

Para él fue un golpe durísimo. Manuel atravesó una profunda depresión y aquello que había sido una parte esencial de su vida quedó en silencio. Hasta que un domingo acompañó a su suegra a la Iglesia de San José Obrero. Allí vio un piano tapado.

Volver al piano, tecla a tecla

Se acercó al párroco, el padre Pere Antoni, y le contó su historia. La respuesta, sencilla, acabaría cambiándolo todo: podía volver a la casa del Señor siempre que quisiera, aunque solo fuera para sentarse delante de las teclas.

Y Manuel volvió. Al principio solo se sentaba frente al piano. Después consiguió tocar alguna tecla. Más tarde apareció una pequeña melodía. Ya no podía hacerlo como antes, pero cada sonido era una victoria. Como agradecimiento, algunos domingos, cuando se encontraba con fuerzas, comenzó a tocar durante la misa.

Una voz de nueve años

Un día comentó al padre Pere Antoni que sería bonito encontrar una voz que pudiera acompañarlo. El párroco comenzó a preguntar y entonces apareció Triana. Su hermana mayor, Manolita, le contó que la pequeña cantaba.

Triana tenía solo nueve años y prácticamente solo la habían escuchado sus padres y sus hermanas. Le daba mucha vergüenza cantar delante de otras personas. Pero quería mucho al padre Pere Antoni y, como él se lo pidió, decidió probar.

Desde el primer momento ocurrió algo especial. Manuel tocaba y Triana cantaba. Él tenía 65 años; ella, 9. Más de cinco décadas los separaban, pero cuando empezaba a sonar el piano parecía que llevaban toda la vida haciendo música juntos.

La conexión fue tan grande que apenas dos meses después prepararon un concierto de Navidad para recaudar donativos en su iglesia. Aquella Navidad, Triana pidió a los Reyes Magos un regalo muy especial: un micrófono para poder seguir acompañando a Manuel.

Cómo nació «Dos tiempos, un piano»

Después llegó otro concierto para recaudar fondos para el campamento de los niños de la parroquia. Y así, casi sin darse cuenta, nació «Dos tiempos, un piano»: dos generaciones, dos historias que probablemente nunca se habrían encontrado y un mismo lenguaje.

Hoy siguen compartiendo su música y quieren ponerla al servicio de quienes la necesiten, especialmente de causas relacionadas con la infancia. Ellos viven todo lo ocurrido desde su fe y creen que Dios quiso unir sus caminos para que, a través de la música, pudieran hacer cosas bonitas por los demás.

Manuel y Triana continúan cantando y tocando cada domingo en la misa de las 11:00 h en la Iglesia de San José Obrero. Su aventura musical también puede seguirse en Instagram: @dostiemposunpiano.

Como Isabel Vázquez, que a los 103 años ya piensa en volver al gimnasio, Manuel demuestra que nunca es tarde para volver a lo que uno ama.

A veces una segunda oportunidad no llega haciendo ruido.
A veces llega en forma de una niña, un piano y una canción.

Fuentes · Dos tiempos, un piano · Instagram: @dostiemposunpiano.

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