Infancia · Educación · Nepal
Volver a clase para volver a sentirse niños
Después de las inundaciones que dañaron decenas de centros educativos en Nepal, miles de niños están recuperando las clases. Los espacios temporales de aprendizaje les devuelven algo más que libros: compañeros, rutinas y un lugar seguro donde empezar de nuevo.

Las aulas temporales devuelven rutina y seguridad tras las inundaciones.
Las inundaciones que golpearon el centro y el norte de Nepal dejaron una huella que también llegó a las aulas. Más de 14.000 niños de 62 escuelas y centros educativos vieron interrumpida su educación, según UNICEF.
Aulas temporales mientras se reconstruyen las escuelas
Un mes después, la recuperación empieza a verse en algo aparentemente sencillo: niños que vuelven a sentarse junto a sus compañeros. En las zonas afectadas se han instalado espacios temporales de aprendizaje mientras se reparan o reconstruyen los edificios dañados.
En Nuwakot, una de las áreas afectadas, UNICEF y sus socios han apoyado la puesta en marcha de 48 espacios temporales que ya han permitido a más de 1.400 niños retomar su educación. Son estructuras provisionales, pero cumplen una función que va mucho más allá de sustituir unas paredes.
Por qué volver al colegio ayuda tras una catástrofe
Después de una catástrofe, volver al colegio significa recuperar horarios, reencontrarse con amigos y profesores y regresar a un entorno conocido. Para los niños, esa rutina puede convertirse en una pieza importante de la recuperación emocional y social.
Los espacios incluyen material escolar y medidas básicas de agua, saneamiento e higiene para que el regreso se produzca en condiciones seguras. Mientras las comunidades trabajan para recuperar sus escuelas, esas aulas permiten que el aprendizaje no tenga que esperar.
Y quizá esa sea la parte más bonita de esta noticia. Una inundación puede cerrar un colegio, estropear libros y obligar a suspender las clases. Pero reconstruir la educación empieza mucho antes de que el último edificio esté terminado.
Empieza cuando una mochila vuelve a abrirse. Cuando un profesor vuelve a explicar. Cuando un grupo de niños vuelve a reír juntos. La fotografía que acompaña esta historia resume precisamente eso: una pequeña recuperando algo que debería parecer cotidiano y que, después de una emergencia, vuelve a convertirse en extraordinario.
Lo saben bien Binta y Mu’azu e Ismail, en Nigeria: a veces, volver al colegio es una victoria.
A veces reconstruir una escuela empieza por levantar cuatro paredes.
Y otras veces empieza consiguiendo que un niño vuelva a sentarse junto a sus compañeros.
Fuentes · UNICEF · Septiembre de 2026.