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Jueves, 20 de agosto de 2026 Última edición · N.º 0 · Fase Cero

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Bonita Gente · Solidaridad · Navarra

En este vuelo viajaba una heroína

Un bebé de apenas un mes sufrió una parada cardiorrespiratoria durante un vuelo entre Gran Canaria y Hondarribia. Fátima Román se levantó de su asiento, comenzó a reanimarlo y consiguió que su corazón volviera a latir.

Redacción BONITAS NOTICIAS · · Bonita Gente · N.º 0 · Fase Cero
Ilustración del pasillo de la cabina de un avión con las filas de asientos
Imagen ilustrativa. Interior de un avión comercial. Imagen creada para BONITAS NOTICIAS; no corresponde al vuelo ni representa a Fátima Román.

Cuando preguntaron si había un médico a bordo, nadie se levantó. Entonces se levantó Fátima.

Volvía de unos días de vacaciones con su marido. El avión había salido de Gran Canaria con destino a Hondarribia y llevaba aproximadamente una hora y media de vuelo cuando la tripulación pidió por megafonía la presencia de un médico.

Nadie respondió.

Fátima Román no es médica. Es auxiliar de clínica y trabaja en una residencia. Pero sabía primeros auxilios y decidió acercarse por si podía ayudar.

Al llegar encontró a un bebé de solo un mes en parada cardiorrespiratoria. Comenzó las maniobras de reanimación que había aprendido en sus cursos: masaje cardiaco con dos dedos y toda la atención puesta en aquel pequeño cuerpo.

Y entonces ocurrió.

El corazón empezó a latir de nuevo.

Bajar cuanto antes

Cuando el bebé recuperó el pulso y comenzó a respirar, la tripulación preguntó a Fátima si consideraba necesario aterrizar. Ella pensó qué querría si aquel niño fuera su hijo: bajar cuanto antes.

El avión desvió su ruta y aterrizó en Jerez de la Frontera, donde esperaba asistencia sanitaria. Cuando Fátima regresó a su asiento, los pasajeros la recibieron con un aplauso.

Tiempo después, aquella historia volvió a encontrarla. DYA la distinguió en la primera edición de los Premios Solidarios Doctor Usparitza, creados para reconocer a personas que han decidido detenerse y ayudar.

La conexión resulta casi perfecta. DYA nació hace sesenta años alrededor de esas tres palabras: Detente y Ayuda. Fátima hizo exactamente eso a miles de metros de altura.

No llevaba uniforme de emergencias. No esperaba protagonizar ninguna noticia. Simplemente sabía algo que podía servir y decidió utilizarlo.

Quizá por eso su historia nos recuerda también el valor de aprender primeros auxilios: nunca sabemos cuándo alguien a nuestro lado puede necesitarlos.

A veces un héroe no lleva capa. A veces simplemente viaja en el asiento de al lado.

Fuentes · DYA, Premios Solidarios Doctor Usparitza 2026 · Información publicada sobre el reconocimiento a Fátima Román Salpico.

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