Infancia · Educación · Superación
Por la mañana trabaja. Por la tarde, vuelve al colegio.
Ismail Idris tiene 14 años y vive en Gwoza, en el nordeste de Nigeria. Trabaja por las mañanas para ayudar a su familia y, por las tardes, asiste a clases de recuperación. Desde que consiguió una plaza, su profesor asegura que no ha faltado ni un solo día.

La matrícula ya estaba cerrada. Ismail insistió tanto en que quería aprender que su profesor decidió ponerlo a prueba.
Cada mañana, antes de que muchos niños de Gwoza piensen siquiera en la escuela, Ismail Idris ya está trabajando. Camina hasta campos cercanos y pasa allí varias horas. El poco dinero que gana ayuda a sostener a su abuela y a sus hermanas.
Después llega la tarde. Y entonces cambia el campo por los libros.
Ismail perdió parcialmente la visión años atrás, después de sufrir sarampión. La enfermedad alteró su infancia, pero no consiguió apartarlo de una idea muy sencilla: quería volver a estudiar.
Siete días seguidos
Cuando llegó a la escuela Guduf B para apuntarse a las clases de recuperación, el periodo de inscripción había terminado y el aula estaba llena. Él siguió insistiendo.
Su profesor, Muhammed Ngwave, le propuso un trato: si acudía durante una semana completa sin faltar un solo día, le permitiría matricularse.
Ismail llegó puntual los siete días.
Consiguió su plaza. Y desde entonces, cuenta su profesor, no ha faltado a ninguna clase.
Veinte mil niños
Las clases forman parte de un programa de recuperación educativa apoyado por Education Cannot Wait y desarrollado por UNICEF junto al Norwegian Refugee Council y Grow Strong Foundation. En 19 áreas del nordeste de Nigeria, cerca de 20.000 niños están recuperando oportunidades educativas mediante este programa; más de 1.500 viven con alguna discapacidad.
Ismail hizo además algo más: animó a sus hermanas pequeñas a incorporarse también. Para él, estudiar no es únicamente un proyecto personal.
Y ya sabe qué quiere ser cuando sea mayor.
Oftalmólogo.
Quiere ayudar a otras personas que tengan problemas de visión como los suyos.
Por ahora, cada tarde recoge sus libros, se sienta cerca de la pizarra para verla mejor y continúa aprendiendo.
Hay niños que caminan hacia el colegio. Ismail, cada tarde, camina también hacia el futuro.
Fuente principal · UNICEF Nigeria, 30 de junio de 2026.