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Lunes, 5 de octubre de 2026 Edición 4 · octubre 2026

El periódico de las cosas buenas

Naturaleza · Recuperación

Volvieron a encenderse después de un siglo

Tras más de cien años desaparecidas de una reserva de North Yorkshire, las luciérnagas vuelven a brillar gracias a un pequeño proyecto de reintroducción impulsado por un ecólogo y un grupo de voluntarios.

Redacción BONITAS NOTICIAS · · Naturaleza · Edición 3
Luciérnaga europea emitiendo luz verde entre hojas
Ejemplar de luciérnaga europea (Lampyris noctiluca), la especie reintroducida en Nosterfield. Imagen: Blickwinkel / Alamy.

Durante más de un siglo, las noches de Nosterfield habían perdido una de sus luces más pequeñas. En esta reserva natural de North Yorkshire, en Inglaterra, no se tenía constancia de luciérnagas desde hacía generaciones. Este verano, doce hembras adultas volvieron a brillar entre la vegetación.

El regreso no ha sido casual. Detrás hay un proyecto de reintroducción dirigido por el ecólogo Pete Cooper y sostenido por voluntarios. Parte de la cría de las larvas se realizó incluso en un cobertizo de jardín: una imagen casi doméstica para un trabajo de conservación que necesitaba paciencia, cuidado y tiempo.

Dos años de espera

Las primeras larvas fueron liberadas en 2024. Las luciérnagas necesitan alrededor de dos años para completar su desarrollo, así que durante meses solo quedaba esperar. En 2026 llegó la señal que buscaban: las primeras hembras adultas comenzaron a emitir su característica luz verde.

El objetivo ahora es que el destello no vuelva a desaparecer. El proyecto prevé liberar alrededor de 1.900 larvas más para intentar establecer una población capaz de mantenerse por sí misma.

Recuperar el entorno, no solo el insecto

Las luciérnagas son sensibles a la pérdida de hábitat, a determinados cambios en el manejo del paisaje y a la contaminación lumínica. Recuperarlas implica algo más que devolver un insecto a un lugar: significa conseguir que el entorno vuelva a ofrecer las condiciones que necesita.

Doce pequeños puntos de luz no garantizan todavía el futuro de la población. Pero después de más de cien años de oscuridad, son una señal extraordinaria de que algunas ausencias pueden dejar de ser definitivas. Lo mismo que demostró una planta de Galápagos de la que solo quedaban seis.

A veces una buena noticia no hace ruido. Simplemente vuelve a encenderse en la oscuridad.

Fuentes · The Guardian · Proyecto de reintroducción de Nosterfield · Septiembre de 2026.

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