Deporte · Inclusión · Judo
El día en que sobraron las etiquetas
Lausana reunió durante un mismo fin de semana judo del World Judo Tour, judo adaptado y judo para deportistas sordos. Tres competiciones diferentes compartieron escenario en una cita que convirtió la inclusión en algo mucho más sencillo: deporte.

Tres grandes citas de judo compartieron arena, tatami y protagonismo.
Hay ocasiones en las que la inclusión se explica con campañas, discursos o grandes declaraciones. En Lausana, durante un fin de semana de 2026, se explicó de una manera mucho más directa: poniendo a los deportistas en el mismo gran escenario.
La Vaudoise Arena acogió el Grand Slam de Lausana del World Judo Tour junto a una competición internacional de judo adaptado y el Deaf Judo Masters. La Federación Internacional de Judo destacó el encuentro como una experiencia inédita dentro de este deporte.
Tres competiciones de judo en un mismo escenario
No se trataba de fingir que las modalidades son idénticas. Cada competición conserva sus características, sus reglas y las adaptaciones necesarias para que los deportistas puedan competir en condiciones adecuadas. La novedad estaba en todo lo que sí compartían.
Compartían pabellón. Compartían tatami. Compartían organización, público y visibilidad. Y, sobre todo, compartían algo que demasiadas veces queda oculto detrás de una etiqueta: eran atletas compitiendo.
El Grand Slam principal reunió a 513 judocas de 77 países. Esa cifra corresponde a esa competición y no al conjunto de las tres citas, que tuvieron sus propias participaciones y categorías.
El valor simbólico del encuentro estaba precisamente en evitar que el deporte adaptado o el deporte para personas sordas quedaran relegados a un escenario secundario. Durante aquellos días formaron parte de una misma gran celebración internacional del judo.
Respeto, la palabra que define al judo
El judo tiene una palabra especialmente apropiada para una historia así: respeto. Respeto al rival, a las reglas, al esfuerzo y a la persona que tienes delante. Quizá por eso un tatami resulte un lugar tan poderoso para recordar que competir de manera diferente no significa competir con menos dignidad.
Y tal vez el verdadero éxito de encuentros como el de Lausana llegue cuando dejen de sorprendernos. Cuando compartir instalaciones, atención y reconocimiento no sea una noticia extraordinaria, sino simplemente la manera habitual de organizar el deporte.
Como Rohan, que volvió a competir un año después de su trasplante, estos judocas recuerdan que competir de otra manera sigue siendo, sencillamente, competir.
Quizá la inclusión llegue de verdad el día en que deje de parecernos extraordinaria.
En Lausana, durante un fin de semana, estuvieron un poco más cerca.
Fuentes · International Judo Federation (IJF) · Lausanne 2026.