Mayores · Tecnología · Cuidados
Un robot puede acompañar. Una persona, también abrazar.
En A Coruña, Cruz Roja ha reunido a profesionales para estudiar cómo la inteligencia artificial, la robótica social y otras soluciones pueden acompañar a las personas mayores. La premisa es clara: utilizar la tecnología para fortalecer vínculos, no para sustituirlos.

Cruz Roja explora cómo la tecnología puede ayudar frente a la soledad.
La soledad no deseada se ha convertido en uno de los grandes retos sociales ligados al envejecimiento. No siempre significa vivir solo: también puede aparecer cuando faltan relaciones significativas, conversación, apoyo cotidiano o la sensación de formar parte de una comunidad.
Con esa realidad sobre la mesa, Cruz Roja celebró en A Coruña la jornada «Tecnología inclusiva contra la soledad», en la que participaron más de 70 profesionales para conocer y debatir nuevas herramientas de apoyo.
Qué tecnologías se presentaron contra la soledad
Entre las soluciones presentadas hubo robótica social, inteligencia artificial, asistentes de voz y dispositivos diseñados para facilitar la comunicación o estimular la interacción. Algunos robots adoptan incluso formas humanoides o de animales y se están explorando en contextos asistenciales.
Pero la noticia no está únicamente en las máquinas. Está también en la pregunta que las acompaña: ¿cómo utilizar la tecnología sin perder aquello que hace humano al cuidado?
Por qué la tecnología no sustituye el acompañamiento humano
Cruz Roja plantea estas herramientas como un complemento. Pueden recordar una cita, facilitar una videollamada, ofrecer estímulos o ayudar a mantener ciertas rutinas. Pero su utilidad depende de las necesidades de cada persona y debe convivir con el acompañamiento humano.
La fotografía que acompaña esta página lo resume especialmente bien. En el centro hay una pantalla. Alrededor, tres personas. La tecnología ocupa un espacio, pero no desplaza la conversación, la mirada ni la presencia.
También queda mucho por aprender. Estas soluciones deben evaluarse para conocer hasta qué punto ayudan realmente a reducir la soledad y cuáles funcionan mejor según las circunstancias de cada usuario. Innovar en cuidados significa también medir, escuchar y corregir.
Quizá ahí esté la oportunidad más interesante: no utilizar la tecnología para que necesitemos menos a los demás, sino para ayudarnos a estar más cerca cuando la distancia, la edad o las circunstancias lo ponen difícil.
Lo demostraban en el número anterior las reuniones alrededor del té de Re-engage: contra la soledad, lo que mejor funciona sigue siendo otra persona.
Quizá el futuro del cuidado tenga robots.
Pero seguirá necesitando personas.
Fuentes · Cruz Roja Galicia · Septiembre de 2026.